Durante un viaje a Triana, cuando sólo tenía 15 años, Antonio Orozco se dio cuenta de que la música era una prioridad en su vida. Aunque nació y ha vivido siempre en Barcelona, su familia procedía de la localidad sevillana de Osuna. Creció por tanto empapado de flamenco como algo propio, acompañando con su guitarra a cantaores no profesionales. Con el tiempo, su talento como cantautor pop le empujaría a otros parajes artísticos, entre los que, inevitablemente, aquellas raíces tenían tarde o temprano que florecer.
El título de este primer álbum, "Un reloj y una vela", no ha sido ni mucho menos escogido al azar. Es el título, también, de la canción en que describe su relación artística con su productor, Xavi Pérez, joven pianista de jazz y colaborador de grupos tan importantes en la escena hip-hop como Solo Los Solo. Él fue quien le animó a grabar cuando cantaba únicamente por bares o en el metro y juntos han recorrido el camino que les ha llevado a tan inspirado debut.
Del mismo modo que en Triana, por los aledaños de la calle Betis, descubrió su vocación musical, si un grupo acabaría marcándole fueron, precisamente, aquellos Triana del desaparecido Jesús de la Rosa. La banda que codificó el rock de alma y pulsación flamenca, con descendencia tan distinguida como Medina Azahara en lo sinfónico, El Último de la Fila en el pop, Alameda en lo progresivo y ¿por qué no? Antonio Orozco.
Como dice también otra de sus canciones, "Un rinconcito en el mundo", este joven artista ha encontrado su propio terreno. Entre la melancolía y las ganas de vivir, "Un reloj y una vela" se compone esencialmente de medios tiempos tan sugestivos como accesibles. En sus textos se confunden las ensoñaciones con lo cotidiano: lo real se reviste de una aureola poética y lo mágico aparece como al alcance de la mano.
"Tan lejos y tan cerca" es el single de presentación y en ella baraja muchos de los elementos que configuran su estilo. A pesar de haber trabajado durante años en informática o del currículum electrónico de su productor, ha preferido rodearse de instrumentos más "terrenales" y formar una banda en el sentido literal de la palabra.