Empezó en 1960. BARRY WHITE, nacido en Galveston, Texas, en 1944, participaba como teclista, compositor y cantante en el grupo vocal The Upfronts con los que grabó en 1960 sus primeros discos. Después se convirtió en director artístico del sello Mustang con el que trabajó hasta el 67. En 1969 Barry encontró dos cantantes a los que produjo el tema “Harlem Shuffle”. En los Estados Unidos no fue un éxito notable, pero sí en Inglaterra. El dúo se llamó Bob & Earl y no tuvo ningún éxito en su carrera. Quizás porque para entonces Barry había encontrado un trío femenino llamado The Croonettes y se había propuesto convertirse en su Pygmalion. Para empezar las rebautizó como “The Love Unlimited” y escribió para ellas un tórrido tema de amor con el largo título de “Walkin`in the rain with the one I love”.
Y quizás paseando bajo la lluvia, se enamoró y se casó con su solista, Goldean James a la que dedicó desde entonces sus mejores temas románticos. Un día escribió una nueva joya pop titulada “I`m gonna love just a little more, baby” para la que necesitaba una voz masculina. No tuvo que buscar mucho porque la voz estaba en su garganta. Fue entonces cuando descubrió que necesitaba un acompañamiento mucho más envolvente que el tradicional en la música soul. Isaac Hayes había marcado el camino de orquestar con mayor riqueza la música soul y Barry tomó el estandarte de la renovación poniendo todo su talento al servicio de esta nueva idea.
En 1973 BARRY WHTE era número uno en las listas soul y, lo que era mucho más importante, había abierto un nuevo camino para que esta música saliera del marasmo en que se había estancando con la llegada de los setenta. Con un éxito en el bolsillo es mucho más fácil imponer ideas en los despachos de quienes mueven el presupuesto. Barry consiguió la orquesta que quería, la reunió en el estudio y editó “Rhapsody in White”, el álbum que contenía aquel “Love`s theme” .
Aquí comienza la nueva historia de un artista al que América conoce como “The Maestro” o “The Music Man”. Un hombre que buscaba sobre todas las cosas un sonido seductor, apoyado en una de esas voces que parecen entrar directamente en la médula espinal puro. Tras “Love`s Theme” empezaron los discos de amor. White ha intentado siempre que sus discos tengan una unidad de estilo y temática, huyendo de los viejos álbumes de soul repletos de buenas canciones, pero desligadas entre sí. Y la temática de Barry White siempre ha sido el amor, la seducción, la pasión, la ruptura de tabúes hasta fundir su voz con el corazón de cada una de sus oyentes femeninas.
En 1973, ya asentado como la nueva esperanza del soul y la mayor autoridad del mundo musical en los temas amorosos, editó su álbum “Stone gone” con el superéxito “Never, never gonna give you up”, que no era más que el aperitivo de su año triunfal, 1974, con su álbum número uno “Can`t get enough”. El disco contenía grandes canciones como “Can`t get enough of your love, babe”, número uno en las listas singles, “When am I gonna do with you”, número siete, y el laureado y jamás olvidado “you`re the first, the last, my everything”. ¿Quién podía resistir a esta declaración amorosa, sobre todo cuando va acompañada de una música romántica y a la voz más sugerente que ha dado la música pop en toda su historia?.
En plena fiebre de la música discotequera, cuando todos los artistas del mundo empezaron a poner el acento en el ritmo de sus discos, Barry White se convirtió en uno de los triunfadores de la década a base de acentuar la pasión y la sensualidad de su música. Y mientras que el mundo se llenaba de sonidos despersonalizados que tan solo hablaban a los pies de los bailones de discoteca, las canciones de Barry White seguían hablando al corazón y al sexo de sus oyentes. Su revisión del “Just the way you are” de Billy Joel devolvió a muchos oyentes la confianza en la capacidad del soul para transformar el mundo en algo lleno de magia, lujo y sensualidad.
Los temas de White se han convertido en una referencia imprescindible en la historia de la música pop. En uno de los iconos de la mejor música soul y en el indiscutible patrón de la línea más romántica que ha tenido jamás la música popular. Una carrera consagrada a la Música. “Una amante, - dice el propio Barry – nunca puede ser satisfecha. Y más aún cuando la amante es la música. Lady Music es la dama a la que siempre he tratado de satisfacer. Una maldición y una bendición, una prostituta y una santa, una bruja y una diosa, mi gloria y, a la vez, mi frustración”.