En estas canciones hay sitio para todo: enaguas y pastel de ruibarbo, aliento de perro y telarañas, payasadas y amor, el Captain Beetheart y el Capitán Trueno, una gran melodía, un poco de carne por aquí, dos baterías por allá, algo de boxeo y los Tres Mosqueteros. Vale, quizás no, pero no vas a conseguir convencerla sin discutir. Y sin que te traiga todo un circo de extras para apoyar su argumento. Lo primero que te advertirá su padre es que esta chica es absolutamente cabezona.
Su nombre, Ambrosia Parsley, ha estado ahí desde su nacimiento, casi el mismo tiempo que su música.
¿Su primer recuerdo? Su padre y hermanos tocando la guitarra y cantando en el porche: clásicos country, sobre todo, y a veces espirituales negros. Nada fuera de lo normal para unos chicos de Virginia Occidental, que sí lograron destacar un poco más cuando la familia se trasladó al Valle de San Fernando. Y luego está Nanny, la madre de su madre, quien, en la actualidad, entrada en los 70, ofrece conciertos de tarde en tarde y toca viejos éxitos (y "una de David Lee Roth") con su ukelele.
Así que nadie se sorprende cuando la pequeña Ambrosia, con grandes dientes de conejo y pantalones vaqueros, encuentra su primer trabajo como telonera de una formación de banjos integrada por 99 ancianos en la pizzería Shakey's, donde toca "All of Me" y "Goody Goody" a los siete años ante los ancianos los domingos por la tarde. Por extraño que parezca, si se echa la vista atrás, no lo es más que esas locas noches de adolescentes con los Beat Farmers. Tan sólo es distinto.
Duke se presentó en mitad de una noche un tanto mosqueado después de haber conducido desde Portland hasta Santo Diego para un concierto que finalmente no se celebró. Así que se encontró a sí mismo tumbado en el sofá de un estudio donde le había llevado un amigo; Ambrosia había estado tocando allí toda la tarde y Duke, aburrido e inquieto, decidió que el trabajo de esta completa desconocida podría beneficiarse de una pequeña contribución. Puede ser tímido, pero no le falta valor.
Cuando llegó Ambrosia al día siguiente, reaccionó tal como cabría esperar, aunque después de tranquilizarse lo suficiente para escucharlo, tuvo que admitir que el muy capullo no era tan malo.
Les presentaron, le dio la bulla y compusieron un tema esa misma tarde. Desde entonces, han compuesto un puñado más y han comido juntos en unas cuantas ocasiones. Duke tocaba con Exene (que, como Prince y Liza, no necesita apellido) y, antes de eso, tocó durante años con la leyenda del blues de Arizona (lo sabemos, resulta incluso más extraño escrito) Sam Taylor. Y es precisamente en algún momento de aquella época cuando afirma haber conocido a Stevie Wonder.
Danny es amigo personal y acompañante musical de Harvey Sid Fisher, el Serge Gainsbourg del zodiaco. Parece un televangelista, toca como Sun Ra y tiene una amplia colección de música bastante extraña. Su mujer Sonia le cose los pantalones. Y también los de Lux Interior. Es algo a lo que quizás no quieras dar muchas vueltas, pero basta para demostrar su talento.
Danny se presentó en una fiesta y le dijo a Ambrosia que su música no era tan coñazo como la mayoría de lo que se escucha (puede ser muy dulce de esta forma). Desde marzo, ha estado en la carretera con Tom Waits haciendo eso que tan bien sabe hacer y disfrutando de extravagantes cenas en Florencia con Tom y Roberto Benigni. Sí, suena estupendo, pero volverá. Lo ha prometido.
La mayor parte de “I Oughtta...” fue compuesto en el patio trasero de Joe Henry, aunque hay otras muchas partes que tomaron forma en el salón de Mickey P, la sala de exhibiciones de Chris Maxwell o en verdaderos estudios profesionales con el gran George o los Bongload. Parte de este material consiguió colarse en el disco. Pensando ahora en todo ello, el proceso fue una excelente oportunidad para hacerse con los números de teléfono de una gran colección de baterías. Lo cual puede resultar muy útil ahora que el grupo va a salir de gira.
Y si no funciona, nos imaginamos a Ambrosia cantando de nuevo en la pizzería, aunque seguramente la mayoría de sus compañeros ya no estén allí.
Shivaree lo componen Ambrosia Parsley, voz, ruidos diversos y un poco de guitarra; Duke McVinnie, guitarra, bajo, muchos ruidos diversos; Danny McGough, teclados, aparatitos, payasadas musicales varias y un poquito de voz.